
Katharina Konradi nació en Bishkek, Kirguistán, y es la primera soprano de este país que tiene una carrera La soprano alemana Katharina Konradi es la primera soprano originaria de Kirguistán que ha construido una carrera internacional como cantante lírica. Su voz “cristalina” y su “brillante técnica vocal” («Bachtrack») despliegan una “fascinante paleta de matices tímbricos” («Das Opernglas»), que aporta a roles como Sophie (Der Rosenkavalier), Gilda (Rigoletto) y Susanna (Le nozze di Figaro), así como al oratorio y al lied. Divide su actividad entre la ópera, los recitales y los conciertos. Entre sus compromisos recientes destacan actuaciones en la Bayerische Staatsoper, la Wiener Staatsoper y la Opernhaus Zürich, recitales en el Wigmore Hall y en la Konzerthaus de Viena, y conciertos con la Berliner Philharmoniker y la Münchner Philharmoniker. Artista muy reconocida, se la puede escuchar en más de una docena de grabaciones.

Nacido en Jerusalén, empezó a tocar el piano a los cuatro años. Apasionado por la canción poética desde muy joven, es reconocido internacionalmente como uno de los mejores acompañantes de su generación y actúa regularmente en destacados auditorios a Europa, Norteamérica, África, Asia y Australia. Empezó sus estudios en Suráfrica, donde se crio, y estudió después en la Hochschule für Musik und Theater “Felix Mendelssohn Bartholdy” de Leipzig y en el Conservatorio Nacional de Música de París. Es ganador de numerosos concursos, incluyendo lo del Wigmore Hall en Londres o el de Hugo-Wolf-Akademie de Stuttgart. Uno de los últimos estudiantes privados de Dietrich Fischer-Dieskau, colabora con Thomas Hampson en la Academia de Lied de Heidelberg. Además de sus actividades como pianista, Ammiel también se dedica a la musicología y está especializado en la investigación sobre Schubert y Wagner. En 2025 ha sido nombrado Artista Stenway.


